Oportunidad única

Cuando parecía que había encontrado mi sitio, mi medio, los mejores compañeros que podía tener, haciendo lo que siempre había querido y otras cosas que ni siquiera yo sabía que podía hacer… ¡ringggggggg! Uno de los mayores retos de mi vida profesional llamaba a mi puerta.

Desde hace muchos años tengo LinkedIn. Me parece un red social muy buena para establecer contactos profesionales, encontrar a antiguos compañeros y ver su evolución y, por qué no, buscar clientes y hasta posibles empleos.

Lo tenía configurado de tal manera que cuando llegase una oferta pública en esta plataforma, ya fuera de periodista o de community manager, me saltara una notificación. Y así fue una noche, casi de madrugada del mes de mayo. Mandé mi currículum y ¡zas!, me escribe a las pocas horas un tal Guillermo, al que le debo mucho desde ese momento. Me dicen que quieren desembarcar en la comarca, que tienen un proyecto muy fuerte detrás, con más de 100 medios, con gente con una ilusión terrible y que querían conocerme porque mi perfil les podía encajar. Y tanto que encajó. A las dos semanas nos vimos en La Línea y, ya en el camino de vuelta, sin haber concretado lo económico, hablando con Caro le decía que me iba seguro porque el reto me ponía y bastante.

Tras un par de conversaciones más, acuerdo cerrado y Campo Gibraltar 24 horas (aunque en un primer momento no era el nombre que habían pensado) comienza a rodar. Lo siguiente era un marrón gordo: ¿cómo le decía yo a Pablo, con todo lo que tengo que agradecerle por apostar por mí, que ahora me iba? En menos de dos años nos había dado tiempo de sobra de conocernos, prácticamente con la mirada. Tomando asiento en la cafetería, a las cinco de la tarde, me suelta aquello de «quillo, ¿qué?, te vas entonces, ¿no?». Nunca olvidaré lo que me dijo cuando nos abrazamos al despedirnos y con la seguridad que me aseguró que me iría bien y que Área siempre será mi casa… y lo será.

Había que pasar página y centrarse en la gran oportunidad que se me presentaba. ¿La última? Con 47 años y cómo estaba el patio en ese momento, creía que sí. Dicho y hecho. Después de unos meses de mucho trabajo, aunque no se viera públicamente, el 30 de octubre, justo tras la fatídica Dana de Valencia, comenzamos a andar oficialmente.

Scroll al inicio