Toda la perorata que empiezo a escribir desde estas primeras líneas a muchos ni les va ni les viene, aunque seguro que, si me conocen, van a encontrar alguna razón o recuerdo para seguir bajando su mirada por los renglones que vienen a continuación.
A los que de verdad les interese mi vida, les invito a que sigan leyendo a esta modesta persona, que además se define como un incompleto maestro, un periodista privilegiado, un fiebre de la comunicación y, por encima de todo, amante de su familia y su tierra.
En cada uno de estos apartados del blog vais a encontrar una breve reseña del paso por las distintas etapas de mi vida, comenzando por mi afición incondicional al fútbol y al equipo de mi ciudad, lo que luego me abriría la puerta a mi profesión de periodista, primero como locutor de radio y luego entrando de lleno en el mundo del periódico, tanto impreso como digital.
Este apasionante mundo de la comunicación parecía tocar su fin en noviembre de 2011, cuando un ERE a nivel nacional en el Grupo Prisa me dejó en paro, con 34 años, casado y una hija pequeña, de apenas año y medio.
Ni mucho menos se acababa el mundo, todo lo contrario: comenzaba uno nuevo, lejos del micrófono, pero no menos apasionante. Desde entonces, he montado tres periódicos, uno destinado al deporte base (Mi Cantera) y dos a la información marítima – portuaria (El Estrecho Digital y Andalucía Portuaria).
¿Y por qué estos dos últimos relacionados con la actividad portuaria?, pues porque desde 2013 un delfín se cruzó en mi camino y cambió mi percepción por completo. Yo, que siempre miraba para el puerto desde el paseo marítimo como algo que estaba al otro lado y alejado de la ciudad – aunque se encuentra físicamente cerca – descubrí que, tras esos barrotes de más de tres metros de altura, existía un mundo nuevo, cargado de alicientes, de retos y de experiencias únicas que han sacado de mí la versión 2.0, profundizando en otra de mis grandes debilidades: el mar.
En medio de todo esto, mi pasión por la comunicación me ha permitido abrir nuevas ventanas, como el de las redes sociales, formándome como community manager, gestionando los perfiles de empresas, colectivos y estamentos, lanzando aplicaciones móviles y, lo principal, abriéndome un abanico de posibilidades que me hacen mirar al futuro con mucho optimismo y ambición, aunque siempre sin olvidar de dónde vengo y, sobre todo, quién soy… nadie.

