El micro, mi gran pasión

Desde muy pequeño, el balón marcó mi vida. Recuerdo el primer Mikasa que me regalaron para la comunión o aquella noche mágica de Butragueño con la selección en Querétaro. El fútbol me apasiona desde que tengo uso de razón… y el micro, también. 

Seguro que si le preguntáis a mi única hermana, os va a decir que de sus primeros recuerdos conmigo siempre guarda con especial cariño mis particulares narraciones de gol, sentado en el wc (aunque no suene muy cursi) y cantando como un descosido al rollo de cartón del papel higiénico para que sonara más fuerte aprovechando el eco del cuarto de baño. ¡¡goooolllll del Algeciraaaaaaaaaassss!!

Sabía que aquel binomio fútbol – radio me afloraría en algún momento. Recuerdo mis llamadas a Radio Algeciras para preguntar si sabían a qué hora jugaba el equipo de la ciudad, puesto que no había tantas fuentes de información como hoy. Y así, poco a poco, me fueron llamando la atención los locutores que entonces lideraban la información deportiva en la zona. 

Por entonces ya estaba vinculado al Frente Especiá, una corriente preciosa de gente joven apasionada por el Algeciras y que cada domingo daba un colorido distinto a las gradas del vetusto estadio. Alguien le cuenta todo este movimiento a Enrique Tadeo, que entonces dirigía los deportes en Onda Cero, y una noche nos entrevista. Yo ya, como comentaba antes, hacía mis pinitos cantando goles e imitando a familiares y gente famosa y Enrique me invita un día a su programa de radio. 

Poco después me propone participar de manera habitual en sus tertulias deportivas de los martes por la tarde, pero imitando a personajes como Di Stéfano, Galindo, de Crónicas Marcianas…, o el mismísimo Gabriel Navarro ‘Baby’. 

Apenas unos meses más tarde, se produce un cambio de cromos en las redacciones deportivas de Radio Algeciras, con la salida de Juan Francisco Aguilera hacia Onda Algeciras TV y la Cadena SER ficha a Tadeo, que me quiere a su lado, pero ya en serio, de inalámbrico en los partidos y echando una mano en los programas diarios. Es cuando me doy cuenta de que la radio es mi pasión y que quiero vivir toda la vida pegado a un micrófono. 

Tras casi cuatro años de colaboración en Radio Algeciras, su entonces director, el entrañable e inolvidable Manuel Yélamo, decide comenzar a premiar mi esfuerzo diario con una pequeña cuantía, pero que me motivó para seguir adelante: 25.000 pesetas al mes. 

Al poco tiempo, Rafael Romaguera, del departamento comercial de la radio, se va a Onda Cero como director y, en el ágape de su despedida, me deja caer que me va a llamar para que me vaya para comandar la redacción deportiva. Así fue.

Era mi primera gran oportunidad de demostrar en solitario los conocimientos y algunas destrezas adquiridas en todo ese tiempo, más cuando ya había comenzado a colaborar, como corresponsal, para los periódicos El Mundo y El Correo de Andalucía, escribiendo las crónicas del Algeciras CF. 

En Onda Cero la experiencia no pudo ser más positiva. Comencé mi etapa y en seguida pude comprobar que me iban los retos. La ilusión, cada día en aumento, aprendiendo de los compañeros y las distintas situaciones que me iban marcando el día a día, algunas de ellas difíciles de digerir, pero que me curtieron muchísimo. Sin embargo, esta etapa con el micrófono verde apenas duraría año y medio. 

VUELTA A LA SER

En un acto de carnaval, el autor algecireño José Luis Rodríguez ‘Rodri’ me dice que la SER va a volver a por mí, porque Tadeo se iba a Canal Sur y que era yo el mejor posicionado para suplirle. ¡Bingo!, sólo unos días después, su director de contenidos, Cándido Romaguera, me llama para presentarme una oferta que, tras estudiarla, aunque tampoco durante mucho tiempo, acepto para asumir la responsabilidad de informar cada día a más de 60.000 oyentes.

Se intensifica mi periplo viajero por todo el país, ya que, en la misma temporada de mi regreso, el Algeciras sube a Segunda División, lo que me permite vivir experiencias únicas en estadios de la talla de ‘El Molinón’, ‘Mendizorroza’ o ‘Vallecas’. 

Sería un espejismo, porque, en apenas un abrir y cerrar de ojos, volvíamos a campos de albero en categorías regionales. 

En total, más de 500 partidos retransmitidos y la experiencia de contar momentos únicos para todo el país a través de Carrusel Deportivo o El Larguero o, lo más importante, narrar goles o hechos que quedan en la historia del equipo de mis amores. 

MALDITO ERE

La burbuja alcanzada por Grupo Prisa con la adquisición de varias emisoras importantes en países de Latinoamérica comienza a desinflarse con la crisis y la sombra del ERE cada vez es mayor, hasta que a mediados de noviembre de 2011 se confirman los malos augurios, con el despido masivo de trabajadores, en concreto, fuimos más de 500 los que nos vimos obligados a poner fin, en la mayoría de los casos, a dilatadas trayectorias en emisoras de todo el país.

Lo admito, fue uno de los momentos más duros de mi vida, porque, aunque no descartaba que me tocara a mí, siempre pensé que mi trabajo diario era más que digno y que – modestia al margen – no merecía un final tan cruel como injusto.  

Al margen del varapalo sufrido, tras más de una década de aquel gran disgusto para familia y amigos, me sigo quedando con el cariño y el respeto con el que aún hoy me siguen parando oyentes de los que cada día se enchufaban a la radio para que les acompañara en la sobremesa hablando del deporte del Campo de Gibraltar. ¡Impagable!

La salida de la radio también llevaba implícito el final de un periplo de más de ocho años de colaboración en el diario Área del Campo de Gibraltar, donde desempeñaba la labor de redactor de deportes en Algeciras.

Pero, paradojas de la vida, fue curiosamente Área, a través de COPE, quien me volvió a poner por delante un micrófono para comandar los informativos y magacines comarcales 11 años después.

Esta etapa tampoco duró mucho, iniciándose en noviembre de 2022 y acabando en junio de 2024, pero con tiempo suficiente para acumular una nueva experiencia delante del micro, aunque en otra faceta distinta y compaginándola con otros quehaceres diarios que, sinceramente, me agobiaban mucho a la hora de preparar las desconexiones. Soy de los partidarios de que este medio es para disfrutarlo y no sufrirlo: de lo segundo hubo más que de lo primero.

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