La irrupción de Internet ha facilitado enormemente el día a día de la humanidad, pero hay profesiones a las que ha asestado un golpe tremendo que ha estado a punto de dejarlas sobre la lona. Es el caso que me ocupa desde hace justo 25 años: el periodismo.
Me apoyo en una anécdota que me ocurrió en la playa de Getares para argumentar mi visión del cambio radical en la labor de un periodista desde hace algo más de una década hasta nuestros días. Un día voy andando por la orilla con mi hija, que apenas si comenzaba a dar sus primeros pasos, la agarro de la mano para esquivar las medusas que se acumulaban en la arena, y cuando levanto la mirada me topo con un compañero que trabajaba para una productora que hacía piezas para informativos de Telecinco y que estaba afincado en el Campo de Gibraltar. En condiciones normales, él hubiera estado acompañado por un productor, un operador de cámara y hasta otra persona que se encargaba del desplazamiento, sin embargo, ese día venía solo.
Serrano, que es a quien me refiero, tenía el trípode apoyado en la arena, le daba al botón de «rec» a la cámara y tomaba el micro para dar su crónica, que posteriormente montaba mientras tomaba un café en el paseo. Luego, cuando mandaba la pieza para Madrid – me confesó – tiraba para un torneo de golf que había por la tarde en Chiclana, porque con sólo un trabajo al día no le daba ni para pagar sus gastos. En resumidas cuentas: lo que antes necesitaba tres o cuatro personas, ahora lo hacía solo uno y por partida doble.. ¡y para ganar la mitad!.
Internet y, por ende los dispositivos móviles, han motivado que se pierda muchísimas de las esencias del periodismo, en unos casos para mal – que se lo preguntén al compañero – y en otros para bien porque, por ejemplo, ya no es necesario esperar al día siguiente para ver el resultado de tu equipo, sino que, a los pocos segundos de que el árbitro pite el final, ya tienes la notificación en el móvil y, en función de la categoría, hasta el vídeo resumen del partido en apenas unos minutos. Ahí ha salido ganando el lector o seguidor.
Ahora, cualquiera con un móvil que grabe un vídeo llamativo o haga una foto que genere información y lo suba a redes sociales está haciendo las veces de periodista, así que huelga añadir más sobre el giro que ha podido dar la profesión.
En el caso de la prensa escrita, la red de redes asestó un golpe defintivo al papel, llevándose todo el protagonismo el periódico digital, que tiene la particularidad de actualizarse en cualquier momento, lo que dota a la información de una gran inmediatez.
MI CANTERA
Tras mi periplo por El Mundo, El Correo de Andalucía y Área, decidí combinar mi formación como maestro y su vinculación con los más pequeños y la experiencia acumulada en la radio con el deporte y me lancé con el proyecto de Mi Cantera.
Se lo comenté a mi gran amigo Carlos Pérez, del que algún día hablaré largo y tendido porque no he encontrado en mi vida a una persona más peculiar, pero con un corazón tan enorme, y me abrió la posibilidad de incluirlo en su grupo de Alminuto.es, por lo que la web se llamó micanteralminuto.es.
La idea era clara y sencilla: dar cobertura informativa al deporte base. Lo que en principio eran cuatro o cinco noticias al día, se convirtió en 15 o 20, más cuatro crónicas, otros tantos vídeos y galerías de imágenes, moderar los mensajes, visitar a clientes por la mañana, buscar patrocinadores y un largo etcétera para una persona sola… ¡imposible!.
Fue una pena tener que dejarlo por la gran carga de trabajo y porque las ayudas que me prometieron desde algunas empresas fuertes de la zona nunca cuajaron, pero me vi en la obligación de dejarlo, a pesar de contar con un seguimiento espectacular, con más de 6.000 visitas únicas al día: ¡una barbaridad!.
Fue cuando, además, me surgió la posibilidad de comenzar a trabajar en el puerto, pero en ese tiempo, apenas año y medio, conocí a gente increíble, que no está en la palestra, pero que hace una labor brutal para que los más pequeños disfruten practicando el deporte que más aman y eso no tiene precio. Tampoco el cariño que me ofrecieron y aún hoy me siguen mostrando cuando me cruzo con personas vinculadas a clubes modestos de la zona. ¡Chapeau por todos ellos!
EL ESTRECHO DIGITAL
Mi compañero en la radio Cándido Romaguera y yo coincidimos en muchas ocasiones que hacía falta un diario digital que diera cobertura a la actualidad de la zona, pero – siempre desde el respeto y la admiración – con matices sobre lo que estaban haciendo otros compañeros. Unimos a esta inquetud a Eduardo Amaro, de Estudio Ventiocho, pero desistimos de hacer lo mismo que el resto y, cuando ya pensábamos que aquello no llegaba a ningún lado, casi levantándonos de la mesa del salón superior de la cafetería Mercedes, en plena Plaza Alta, me dio por decir que el puerto – por la experiencia que ya llevaba yo acumulada como trabajador de FRS durante mis primeros meses – tenía su vida propia y, por qué no, merecía que se contara a través de un periódico. Encendí la bombilla.
Inmediatamente nos pusimos a trabajar sobre la idea, incorporando a Juanjo Cortes, de Algewebs, al que también tuve el acierto de localizar para hablarle del proyecto.
La maquinaría se pone en marcha y, tras unos meses de preparación, el 16 de octubre de 2015 comenzó a funcionar El Estrecho Digital.

Ha sido una experiencia que ha significado muchísimo para mí, porque, además de verlo como algo propio, me ha servido para descubrir en mí algunas habilidades que no pensaba que tenía, haciendo prácticamente de todo: además de cubrir la información a diario de éste y otros puertos de España y resto del mundo, conocí a buena parte del tejido empresarial portuario de la bahía de Algeciras, ampliando mi faceta como fotógrafo, como productor y montador de vídeos (EL ÚLTIMO), además de controlar las redes sociales, en definitiva, hacía prácticamente de todo, hasta que dije «hasta aquí».
En junio de 2021 entendí que mi periplo en esta aventura, en la que había empezado a dejar de creer, había llegado a su final, por lo que opté por coger mis cosas, o una parte de las que en realidad me pertenecían, para acabar mi etapa, cambiando el sinvivir del día a día por más tiempo para mi mujer y mis hijas, que ya lo habían soportado bastante. Pasado ya un tiempo, cada vez estoy más convencido de que hice lo correcto porque la liberación ha sido tan increíble como necesaria para mí.
CADENA DE SUMINISTRO
Apenas unas semanas más tarde de dejar El Estrecho Digital, me da por retomar el contacto con algunos compañeros de otros periódicos del ámbito portuario a nivel nacional, llevándome la grata sorpresa de que, sólo 20 minutos después de contactar con uno de ellos, Cadena de Suministro, recibo una llamada de su director interesándose en que me incorpore a su equipo de redacción.
Ricardo Ochoa me propone unas condiciones atractivas y en septiembre de 2021 inicio mi colaboración con ellos. Sin duda, una de las experiencias más gratas e intensas que he vivido en el periodismo, puesto que, en apenas unos meses, conocí a compañeros y profesionales de verdad como Laureano y Lucía, además del propio Ricardo, que te dan una visión más globalizada de cómo se trabaja en un medio de la envergadura de CdS, además de conocer los entresijos de uno de los referentes del sector.
UNA DE MIS PRIMERAS PUBLICACIONES.
ANDALUCÍA PORTUARIA
Mi etapa en Cadena de Suministro se ve interrumpida cuando comunico a Ricardo mi deseo de emprender una aventura, de nuevo en solitario, con la idea de seguir informando de los puertos, pero, en este caso, sólo de mi región, por lo que lanzo Andalucía Portuaria.
Mi amigo y compañero de Onda Algeciras TV, Juan Casal, es quien me presta su voz para ilustrar el vídeo de presentación.
El propulsor de esta idea, que ya había rondado mi cabeza, puesto que en varios y largos periodos me vi solo al frente de una redacción con anterioridad, fue mi cuñado Luis Pelayo, que me animó a seguir haciendo la labor que venía realizando, pero yo solo al frente.
Me envalentoné tanto que hasta la web la diseñé yo, quedando – modestamente – bastante digna. Incluso contaba con un seguimiento aceptable, pero entre alguna propuesta que no critalizó, apoyos que parecía que iban a llegar y tampoco llegaron nunca y, sobre todo, mi falta de tiempo y mi capacidad (y descaro) cero para hacer de comercial, acabaron por conducirme al desenlace final, dando carpetazo a un proyecto que, sinceramente, creo que no estaba mal enfocado y que podría tener su cuota de negocio, pero al que había que dedicar más tiempo, algo de lo que yo no disponía.
ÁREA Y COPE CAMPO DE GIBRALTAR
Sin embargo, cuando menos lo esperaba, se presentó la ocasión. Veo en Facebook que COPE Campo de Gibraltar (Grupo Área Comunicación) busca locutor. A continuación me entero que es porque una compañera cambia de aires.
La confianza generada tras ocho años y medio con su padre y, posteriormente, en un viaje relámpago a Róterdam con la Asociación de la Prensa del Campo de Gibraltar, me da como para hablar directamente con su nuevo director, Pablo Gómez, a quien pregunto por la situación. Tras volver de Londres, quedamos en vernos, aunque primero lo hice con Rubén García Perea, jefe de Redacción del Grupo, al que no había tenido la ocasión de conocer de cerca, aunque ya lo admiraba por sus grandes dotes para esto de la comunicación, sin importar el formato.
Entré en la terna de candidatos y, sólo dos días después, me llamaron para confirmarme que era el elegido: vuelta a las andadas, vida nueva.
Al principio cuesta por varios motivos. Primero, por dejar atrás una legión de amigos en el puerto, que nunca olvidaré por todo lo que han significado para mí en más de nueve años.
Además, suponía volver a coger un micro casi 11 años más tarde. Pero me gustan los retos y se trata de dos de mis principales pasiones, así que al toro me puse durante 20 meses.

