Un delfín se cruzó en mi camino

En junio de 2013, una llamada desde Tarifa propició un volantazo en mi vida, viendo el panorama bajo un prisma inédito hasta entonces y que me ha servido para descubrir otras pasiones escondidas en mí.

Estando en desempleo, uno es todo oídos, pendiente de si surgía cualquier oportunidad que me sirviera para cambiar el paso. Entonces me dedicaba en cuerpo y alma a mi primer proyecto periodístico: micantera, un portal de deporte base, que tenía un gran seguimiento, pero que apenas si me reportaba económicamente como para pensar que podría vivir de él, así que se acercaba el verano y decidí echar currículums para probar si tenía la suerte de trabajar durante la OPE y me topé con ella gracias a mi excompañero en la radio Cándido Romaguera.

En un primer momento hasta me costó memorizar las iniciales, pero pronto se grabarían a fuego y para siempre: FRS. Un delfín estaba llamando a mi puerta, algo que está marcando mi vida y por lo que siempre estaré eternamente agradecido.

Lo que en principio parecía algo efímero, para sólo los meses de verano, se convertiría en una oportunidad única de abrirme hueco en un sector novedoso para mí: el mar, los barcos, el transporte de pasajeros, de mercancías, atender al público… 

Tal fue mi adaptación que, no sólo me dejaron más tiempo del que me hablaron al inicio, sino que a los cuatro meses me dieron la responsabilidad de coordinar los embarques, gracias a la confianza mostrada por Mario Rodríguez, que no dudó en darme la oportunidad, a pesar de mi inexperiencia.

Posteriormente, me quedé cubriendo la baja por maternidad de una compañera, hasta que decidieron dejarme fijo.

Aquí sigo, junto al mar, viendo el desfile continuo de barcos, atendiendo a personas de cualquier rincón del planeta, con mil historias que contar después de más de nueve años acumulados en cualquiera de los controles o taquillas de la naviera.

A principios de este año, se ha llevado a cabo una reestructuración importante en la compañía, con la unificación del personal para trabajar en los distintos departamentos de Operaciones y Carga, donde me he estrenado, aunque por poco tiempo, apenas tres meses: una experiencia más que contar y de la que he aprendido mucho en muy poco tiempo.

En FRS he tenido el placer de compartir momentos únicos con compañeros que se han convertido en algo más que eso, en amigos. La confianza que he podido tener con Isra, Carmen, Ana, Maca, Silvia, Laura, Óscar, Manolo… y un largo etcétera – espero que no se me enfade ninguno – se ha ido fraguando a base de conversaciones en una noche de verano infernal en una taquilla o mientras repartíamos los tickets de comidas mojados por la lluvia en la popa de un barco, pero siempre con el delfín como testigo y culpable de escribir una de las etapas de mi vida más largas y que más me han curtido, personal y profesionalmente.

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